¿Dónde están y qué son las brechas sísmicas?

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Te invitamos a conocer los puntos donde identificamos una mayor probabilidad de ocurrencia de sismos en el corto y mediano plazo.

Los terremotos no se pueden predecir, pero sí estudiar. La sismología se dedica justamente a estudiar el proceso de generación de sismos que ocurren en el mundo, así como la propagación de las ondas que se generan, con el objetivo de comprender la dinámica interna del planeta, evaluar la amenaza de origen natural y entregar herramientas fundamentales para la reducción del riesgo de desastres en nuestra sociedad.

En este desafío, el análisis de los eventos del pasado resulta indispensable. Al reconstruir la historia tectónica de una región, los expertos pueden identificar patrones de comportamiento y periodos de retorno. Dentro de este campo destaca la paleosismología, una disciplina especializada que estudia los terremotos prehistóricos —anteriores a la existencia de instrumentos modernos de registro— mediante evidencia geológica como secuencias de capas de suelos alteradas, sedimentos modificados, y registros de tsunamis.

¿Qué son las brechas o lagunas sísmicas?

A través del trabajo conjunto entre la sismología instrumental, la sismicidad histórica y los análisis paleosismológicos, es posible identificar lo que técnicamente se conoce como “brechas”, “lagunas” o “gaps” sísmicos. ¿Qué son? Te lo explicamos a continuación:

Una brecha sísmica corresponde a aquel segmento de una falla activa donde no se ha producido un gran deslizamiento o liberación de energía en un tiempo inusualmente largo, en comparación con el comportamiento histórico de la zona. Dado que las placas tectónicas continúan moviéndose de forma constante, la falta de sismos de gran magnitud en estos tramos no significa ausencia de peligro; por el contrario, implica que la energía se sigue acumulando.

“El análisis de la sismicidad histórica nos permite decir que en nuestro país ocurre en promedio un terremoto de magnitud cercana a 8 o superior cada 12 años aproximadamente, lo que evidencia el carácter altamente activo de los bordes entre placas, especialmente nuestro margen convergente entre Nazca y Sudamérica”, señaló Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile.

Las principales brechas sísmicas identificadas en Chile

Gracias a la reconstrucción cronológica y espacial de los grandes eventos tectónicos en nuestro país, se han identificado diversas zonas donde no se han registrado liberaciones masivas de energía en lapsos superiores a los 100 años:

Región de Copiapó (Terremoto de 1922):

En este segmento ya han transcurrido más de 100 años desde el último gran evento sísmico. Durante este periodo, se ha acumulado un desplazamiento tectónico equivalente a 6,5 metros, lo que representa suficiente energía acumulada para generar un sismo de magnitud al menos Mw 8.0.

El terremoto esperado sería similar al ocurrido en 1922.

Ilo (Perú, 1868) – Pisagua (1877):

Ubicada en el extremo norte, esta área presenta una importante acumulación de esfuerzo tectónico sin una ruptura completa desde fines del siglo XIX.

El terremoto sería similar al ocurrido en 1878

Sur de Iquique – Tocopilla (1877):

Segmento contiguo al norte grande que mantiene una ventana temporal sin mega-terremotos que hayan liberado totalmente el acoplamiento acumulado en la zona.

Los Vilos (1985) – Pichilemu (1906):

Zona de la zona central de Chile, desde Los Vilos por el norte hasta Pichilemu por el sur, donde ya han transcurrido más de 40 años desde el último gran terremoto de magnitud 8 (Mw).  Lentamente esta región se está transformando en una brecha sísmica.

El terremoto sería similar al ocurrido en 1906

La preparación es nuestra mejor herramienta

Aunque la identificación de las brechas sísmicas permite definir las áreas con mayor probabilidad de albergar grandes terremotos en el corto y mediano plazo, los expertos enfatizan que un sismo magnitud 7,5 —capaz de producir daños severos— puede ocurrir prácticamente en cualquier momento y en cualquier punto del territorio nacional.

Además, el análisis anterior, considera solamente aquellos sismos que ocurren en -o las cercanías de- la zona de contacto entre placas; no se incluyen aquellos que se sitúan en profundidades intermedias (70-300) o profundos (300-700 km), cuya génesis es diferente a los primeros.

Dado que los eventos sísmicos no se pueden predecir con fecha y hora exacta, la preparación ante emergencias resulta fundamental para reducir la vulnerabilidad de la población ante posibles ocurrencias.

En este aspecto, el trabajo de SENAPRED, en conjunto con organismos como el Centro Sismológico Nacional (CSN) y la Armada de Chile, a través del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), entre otros, permite contar con un sistema de alerta y prevención robusto y moderno, capaz de mitigar el impacto de este tipo de fenómenos naturales, en la medida en que la población se informe, prepare, y siga las recomendaciones de los organismos de emergencia.

Es por esto que un llamado claro por parte de las autoridades es a mantener siempre un kit de emergencias preparado dentro de los hogares, instruir a los más pequeños respecto de la cultura sísmica de nuestro país y tener presente cuáles son los espacios seguros que existen en el interior o fuera del domicilio -o lugar de trabajo- en caso de terremoto.

¿Otro dato? Si se encuentra en la costa y ocurre un sismo que no le permite mantener el equilibrio, evacúe preventivamente hacia las zonas seguras de la ciudad ya que podría ocurrir un tsunami. Una vez en la zona de seguridad, permanezca alerta a las instrucciones de las autoridades y no baje a menos que se le indique la autoridad.